viernes, 20 de diciembre de 2013

Un roedor gigante vivió en Urumaco

En la zona falconiana hallaron los restos fósiles más grandes del mundo

Incrustado en una zona semidesértica y rodeado de casas coloniales con tejas rojas, se encuentra el Museo Paleontológico de Urumaco, único en el país y el segundo en Latinoamérica. La planicie falconiana, ubicada a 72 kilómetros al oeste de Coro y a dos horas de Maracaibo, alberga el yacimiento de fósiles más rico de toda América del Sur.

En la formación Urumaco hay 250 kilómetros de áreas de exploración, formadas hace ocho millones de años.

El nombre de Urumaco (tierra y viento) le dio la vuelta al mundo a mediados del año 2000, luego de que localizaran el fósil del roedor más grande del mundo.
Fósiles de Phoberomys pattersoni en el 2000. foto: cortesía del Dr. Ascanio Rincón
La presencia de fósiles milenarios, entre los que destacan el roedor (Phoberomys pattersoni), con aproximadamente 750 kilogramos de peso, la tortuga gigante (Stupendemys geographicus), con un carapacho de tres metros de largo y el cocodrilo gigante (Purussaurus mirandai) con 11,5 metros de largo, llamaron la atención de los científicos nacionales e internacionales.

Debido a la importancia de los hallazgos fósiles en la década de los años 60, la Alcaldía de Urumaco creó en el 2000 la primera dirección municipal de paleontología del país, según sintetiza su director, Rodolfo Sánchez.

“En Urumaco se ubica el mayor reservorio de vertebrados fósiles de América del Sur, conformado por cuatro formaciones geológicas diferentes. Se tiene una secuencia del mioceno medio hasta el cuaternario, es decir, desde uno a 23 millones de años, hasta 14 mil años aproximadamente”, detalla Sánchez, técnico en geología.

La dirección de paleontología coordina proyectos con universidades del país y del extranjero. En el 2006 se publicó una revista científica, editada por el Museo de Estudios Naturales del Hombre, en Londres, apoyado por National Geographic.

La publicación muestra seis nuevas especies de perezosos, así como también tortugas, serpientes, cocodrilos y peces. 

Actualmente —afirma Sánchez— la dirección de paleontología trabaja en un proyecto con el Instituto de Investigaciones Tropicales de Panamá, para calcular con exactitud la edad de las rocas y conocer los eventos paleoambientales que ocurrieron en el pasado. 

El 22 de diciembre de 2000 se realizó la primera exposición de fósiles de Urumaco, y desde ese momento se comenzó a pensar en un proyecto de museo, que aparte de atender a los visitantes, funciona como un centro de investigación.

Cada año, investigadores nacionales e internacionales, acuden en busca de nuevos descubrimientos, recuenta José Hernández, guía del Museo Paleontológico de Urumaco.

Señaló que desde el 23 de marzo de 2006 —fecha en que se reinauguró la instalación en la calle comercio de Urumaco— hasta diciembre, se atendió un total 1.094 visitas. “Tenemos en exhibición 23 piezas de la formación Urumaco, pero existen más de 110 localizaciones de fósiles. La mayoría de los hallados es de cocodrilos y tortugas”, apuntó.

Elizabeth Roque, docente de la localidad, comentó: “El museo paleontológico es una de las maravillas del municipio Urumaco. Nos sentimos muy orgullosos de que estos restos fósiles se hayan encontrado en nuestra comunidad”.

Orángel Aguilera, paleontólogo e investigador de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (Unefm), explica que el área de Urumaco constituye el vértice llanero-caribeño del triángulo sudamericano de la vida y la evolución del continente. “A este vértice se le agrega el vértice de Colombia, en La Venta y de Brasil- Perú, en el río Acre, con sus elementos que evidencian el nacimiento y desarrollo del sistema pluvial del mundo, como son las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco”, dice.

El río seco de Urumaco cuenta la historia del origen y evolución de la flora y de la fauna sudamericana —según enfatiza Aguilera—. Por tal razón, la Unefm ha logrado abrir una de las líneas de investigación más relevantes en la historia de la paleontología venezolana.

Para el lapso de 1970-2006, en la región Urumaco se han descubierto 20 especies nuevas de vertebrados fósiles para la ciencia. También se le adicionan otras cinco especies para el 2007, estos hallazgos se encuentran en vías de publicación.
La formación Urumaco es un testimonio excepcional para la interpretación del pasado geológico cuando un río llanero del norte drenaba sus aguas por las tierras bajas de Falcón. Aquí se preservan las últimas especies del registro fósil de la única fauna que evolucionó en este aislado continente.

Reportaje publicado en PANORAMA el 9 de abril de 2007

Fuente:

domingo, 15 de diciembre de 2013

Un mensaje especial...

Feliz Navidad a nuestros seguidores de PaleoVenezuela y a los que comparten el deseo de un mundo mejor, lleno de paz y esperanza. Aunque el tiempo transcurra de prisa, la Navidad nos deja en el corazón instantes de felicidad, eternos como las huellas que dejan los fósiles de una vida pasada...

sábado, 16 de noviembre de 2013

Los tesoros de Taima Taima

El primer sitio arqueológico del mundo está en Falcón, y data de 14 mil años

La tierra árida y las plantas de cactus representan la antesala de un escenario único en el mundo: Taima Taima, reportado como el primer sitio de matanza de mastodontes, hace 14 mil años.

Una plataforma de metal, coronada con lona blanca, arropa una extensión de 800 metros cuadrados de excavaciones. 

Allí, confluye una fascinante muestra de fauna pleistocénica, donde abundan los restos fósiles de animales de enorme tamaño. 

Este tesoro paleontológico y arqueológico de Venezuela se encuentra a 64 metros sobre el nivel del mar, en el poblado de Tara Tara, municipio Colina del estado Falcón, a 15 kilómetros de Coro.

En el suelo cercado del parque brota un “ojo de agua” o manantial que emana del subsuelo y que finaliza en el mar Caribe. La quebrada Taima Taima fue descubierta en 1961, por el pionero de la arqueología de Venezuela, José María Cruxent, quien hizo de este espacio un emblema cultural del país, recuenta Cristopher Vega, guía del parque.

Sobre el lecho de estas rocas, los investigadores suponen que se reunían animales prehistóricos como mastodontes, acorazados y perezosos gigantes a tomar agua. De allí que la tesis de la ocupación del hombre en Taima Taima tome fueza por la localización de una pelvis de un mastodonte juvenil, al lado de un fragmento de punta de proyectil, hecho de piedra.

“Estos instrumentos representan una muestra fehaciente de que los animales fueron cazados y descuartizados por los hombres de la zona”, completa el estudiante de gestión ambiental.

Cuando los visitantes entran a la gran carpa, cinco réplicas de piezas fósiles de animales, que datan desde hace 14 mil años, saltan a la vista.  La defensa o colmillo de un mastodonte, la pelvis y la tibia de un mastodonte juvenil, el cráneo de un acorazado gigante y el cráneo de un perezoso gigante, se exhiben en Taima Taima como reliquias.

Cada una de ellas está identificada con un número y una breve descripción científica. Nadie pisa la tierra cercada por los arqueólogos. Sólo se permite admirar el tesoro preshistório de la planicie coriana. Un pilón de piedras, de metro y medio de altura, ofrece una referencia del punto de inicio de las excavaciones. El escenario es mágico, ancestral.

Según rememora el guía de las instalaciones, hace más de 40 años, un habitante de Tara Tara, llamado “Moncho” Palencia, amplió el “ojo de agua” para que sus chivos calmaran la sed y se encontró con la rótula de mastodonte.

“El anciano desconocía la importancia de la pieza, por lo que se llevó el gran hueso y lo usó para trancar la puerta de su casa. Para ese entonces lo visitó un amigo, el arqueólogo José María Cruxent, quien al ver el fósil se quedó en la zona para hacer sus investigaciones”, dijo.

Los miembros de la comunidad de Tara Tara, a 2,5 kilómetros de Taima Taima, son testigos de la riqueza de sus suelos.
Pedro Céspedes, integrante del grupo de guías del parque, apunta que su trabajo es muy importante porque le ilustran con palabras sencillas a los visitantes, la trascendencia histórica de las piezas halladas.

“No me imaginé que en esta tierra existieran tantos fósiles. Hace más de 40 años conocí al profesor Cruxent y me consta su dedicación, él era un apasionado, no descansaba, de noche y de día se la pasaba excavando”.

“Taima Taima surge como una encrucijada al paso de la caravana de los colosos, representada por mamíferos emigrantes e inmigrantes, que cruzaron la planicie falconiana dirigiéndose al puente continental centro americano hace aproximadamente 14 mil años, durante el pleistoceno”, argumenta Antonio Aguilera, paleontólogo y profesor de la Universidad Experimental Francisco de Miranda (Unefm).

Sostiene el director del Centro de Investigaciones en Ciencias Básicas de la Unefm, que además de encrucijada, Taima Taima representa el distribuidor de la megafauna en la ruta caribeña - atlántica, en contraste con la ruta andina - pacífica en el continente. 

“La asociación faunística fósil encontrada exhibe términos del continente sudamericano que le otorga el carácter único a estos restos de mamíferos como la pereza gigante y el cachicamo gigante”, subraya. Los cambios climáticos —apunta Aguilera—, bajo la presión de los cambios glaciales e interglaciares, al final llevaron a la extinción de esta megafauna.

El investigador insiste en que los descubrimientos paleontológicos del lugar constituyen una referencia internacional por su naturaleza única.

José Manuel Rodríguez, presidente del Instituto de Patrimonio Cultural, coincide con esta postura al afirmar que desean divulgar a los cuatro vientos, la riqueza de la planicie coriana, “que ha permanecido escondida en los maletines de los científicos y en los cajones de los laboratorios”.

“En estas tierras deambulaban los primitivos elefantes con colmillos de más de metro y medio de largo, armadillos tan grandes como vehículos y perezosos de cuatro toneladas de peso. El hombre tallaba la roca sigilosamente, buscando obtener agudas puntas y filosos bordes con los cuales cazar y descuartizar tales bestias”, redondea el presidente del IPC.

El agua natural que brota del inicio de la quebrada de Taima Taima, confirma a los visitantes el tesoro invalorable del parque arqueológico y paleontológico, que abre una ventana al mundo sobre el origen del poblamiento más antiguo del hombre en América. 

Reportaje publicado en PANORAMA el 1 de abril de 2007

Fuente:
http://www.panorama.com.ve/portal/app/push/noticia79992.php

miércoles, 30 de octubre de 2013

Top 5 de la criptozoología venezolana - 4. El Simio del Dr. de Loys

Top 5 de la criptozoología venezolana

En las selvas venezolanas existen diferentes nombres a una misma leyenda sobre el Hombre-Mono escurridizo. En la mayoría del país se conoce como El gran diablo, un ente humanoide mítico de la jungla, casi un demonio. Los indígenas lo llaman Xapiripë y en el ámbito de la criptozoología se le denomina: El simio del Dr. de Loys o su nombre críptido: Ameranthropoides loysi.

A nuestras oficinas de PaleoVenezuela nos llegó la siguiente historia: En 2010 un grupo de seis (entre científicos y escaladores), financiados por una prestigiosa compañía de artefactos electrónicos de exploración y una revista de investigación realizaron una escalada acreditada por diferentes autoridades venezolanas a un tepuy del estado Bolívar que nunca se había sido estudiado. Llegaron a un campamento turístico en medio de la selva donde le asignaron a un grupo de indígenas exploradores que se encargaron de llevar a los científicos especialistas en escalada, fotografía, botánica y biología al tepuy.

Tardaron cuatro días en llegar a pie desde el campamento base hasta más o menos cuatro kilómetros del tepuy en cuestión. Al arribar a ese punto los indígenas les dijeron al grupo exploratorio que no se quedarían con ellos y que los acompañaban hasta ahí, se iban a regresar inmediatamente al campamento por miedo al Xapiripë, un ser mitológico que cuida las cercanías de ese y otros tepuyes. Pero se comprometieron que regresarían a buscarlos en diez días con alimentos y provisiones. De todas maneras también tenían el teléfono satelital para comunicarse con las autoridades en caso de cualquier emergencia. Los expedicionarios no tenían otra alternativa y siguieron hasta las faldas de la formación rocosa.

Al llegar ese día al imponente montículo pétreo, armaron su campamento a unos 50 metros de las paredes del tepuy. La primera noche se acostaron con extraños sonidos en la selva que no los dejaban dormir. “Eran como gritos de personas, pero más aterradores. Cuando buscábamos con potentes luces, no se veía nada en la espesura de la selva, solo esos extraños sonidos que emitían cuando estábamos callados”, nos contó el explorador.

Al siguiente día, iniciaron su escalada. Por medio de radios de onda corta iban a mantener contacto entre ellos. Bien temprano en la mañana, cinco iniciaron la ascensión y uno se quedó en el campamento con el teléfono satelital en caso de cualquier emergencia. Esa siguiente noche, el que se quedó en el campamento fue acosado con piedras y ramas a su iglú por esas voces extrañas. “No podía dormir, ni tampoco defenderme, solo podía quejarme con mis compañeros que estaban a más de 100 metros de altura del asedio que me tenían esos extraños seres”, nos cuenta el explorador, incluso llegó a notificar que tocaron las tiendas de campaña y abrieron varias de sus cajas de provisiones que tenían, sin llevarse nada.
Las horas nocturnas se hicieron interminables hasta que amaneció. Durante el día no se escuchaba absolutamente nada más allá de los sonidos de pájaros y monos. Con el trasnocho y los nervios, el celular satelital, que era su único vínculo con la civilización, cayó a un cubo de agua que tenían en el campamento y se echó a perder. No lo pensó dos veces y acercándose la noche decidió escalar para dormir en un portaledge (tienda de campaña diseñada para que los escaladores puedan dormir en un entorno vertical), manteniéndose alejado de los extraños seres que atacaban el campamento durante la noche, bajando sólo durante el día para subir las provisiones de la logística a sus compañeros hasta que pasaron los diez días y regresaron al campamento base con los indígenas.

El Simio del Dr. de Loys

Otras de las historias recibidas por nuestro Facebook a PaleoVenezuela un poco más documentada, es el trabajo científico llamado: “François de Loys (1892-1935) y un hallazgo desdeñado: la historia de una controversia antropológica”, de los autores: Ángel l. Viloria, Franco Urbani y Bernardo Urbani realizado en 1998.

El Dr. François de Loys es un geólogo suizo, que llegó al Campo de El Cubo en julio de 1917, para realizar una prospección geológica de la cuenca del Río Tarra en el estado Zulia para servir al programa de producción petrolífera local que después se desarrollaría exitosamente. 
Durante su estadía en Venezuela se dedicó en su mayor parte del tiempo al trabajo exploratorio en las selvas del Río Tarra, teniendo que experimentar el aislamiento en un área inaccesible por la espesa vegetación y el constante acecho de los indígenas Motilones.

Entre agosto de 1917 y noviembre de 1918 un grupo de venezolanos que asistía al Dr. François de Loys en su trabajo exploratorio cerca un afluente occidental del alto Río Tarra, presenció mientras descansaban, cómo una par de animales parecidos a osos, irrumpía agresivamente arrojando ramas y excremento a los atónitos exploradores. Impresionados por la sorpresiva visita, el grupo respondió disparando sus rifles, matando instantáneamente al animal que más se había aproximado, mientras que el otro huía herido hacia el bosque. Ninguno de los presentes había visto anteriormente un animal tan corpulento como aquel en la región, el cual resultó ser un simio de proporciones extraordinarias.

El cadáver fue examinado, determinándose que se trataba de una hembra, de 157 cm de estatura y un peso estimado por encima de cincuenta kilogramos. Sentada sobre una caja de madera en un banco de arena al lado del río, y soportada por una vara bajo el mentón, fue fotografiada, y posteriormente desollada. Su piel y cráneo fueron presuntamente guardados, pero no sobrevivieron a las peripecias sufridas por el grupo expedicionario en los días posteriores, de manera que finalmente la única evidencia que quedó fue una fotografía, que con el tiempo fue catalogado como: El simio del Dr. de Loys.

El 11 de marzo de 1929, George Montandon, natural de Suiza, presentó una nota ante la Academia de Ciencias de París, la cual fue leída por uno de sus miembros, el zoólogo Eugene Bouvier (Montandon, 1929). En dicho documento se participaba acerca del singular descubrimiento zoológico-antropológico de François de Loys en Venezuela, mencionando la fotografía (la cual no se reprodujo) y analizando, la talla del animal tomando como referencia la caja sobre la cual fue fotografiado (aparentemente, un modelo estándar de 45 centímetros de altura), la ausencia de cola y la fórmula dentaria, siendo estos dos últimos caracteres imposibles de confirmar en el documento gráfico aludido. Finalmente Montandon consideró la posibilidad de que el animal fuera una nueva especie de mono araña del género Ateles. No obstante, en base a caracteres tan distintivos como la ausencia de cola y el número de dientes, creó la clasificación de familia Ameranthropoidae con un sólo representante Ameranthropoides loysi
Sin embargo una carta publicada en 1962 por el Dr. Venezolano Enrique Tejera, que añadida a la información aportada por otras referencias bibliográficas obtenidas por otros autores, merece replantear la historia en cuestión. La citada carta dirigida a Guillermo José Schael (Tejera, 1962), resulta muy esclarecedora y dice así:

“Caracas, Julio de 1962 – Recibimos ayer del Dr. Enrique Tejera la siguiente carta: 

Señor Guillermo José Schael 
El Universal 
Mí distinguido amigo: 
A propósito de un mono nuevo encontrado en Venezuela –que por cierto ya hay bastantes con los conocidos- le diré con motivo de su artículo aparecido en El Universal de hoy, en su columna “Brújula” que me veo en la necesidad de desengañarlo. Tal mono es un mito. Le contaré su historia. En los primeros meses del año de 1919 encontrábame yo en París y también allí estaba el Dr. Nicomedes Zuloaga Tovar. Una mañana me telefoneó pidiéndome que leyera en el diario “Le Temps” la columna “Conferencias”. Estaba allí anunciada para esa tarde cuyo mote era: “Un mono antropoide en Venezuela. El primero que se encuentra en América”. El tema no podía ser más interesante, no sólo para nosotros sus compatriotas, sino para los sabios especializados en el asunto. En la tarde concurrimos a la Sociedad de Historia Natural de París. El salón estaba lleno. ¡Qué curiosidad había despertado ese nuevo venezolano!

El conferencista era el señor Montandon, tildado por sí mismo “Explorador Especializado” (?). Mi sorpresa fue extraordinaria al escucharlo. Siempre había dudado de muchas aseveraciones, pero aquello sobrepasaba lo imaginable. Creo que el público tuvo otra sorpresa. Y fue que en el auditorio se había escuchado una voz pidiendo la palabra. Quizá el tono fue algo brusco lo confieso. Rogué al Presidente de la Sociedad que pidiera al señor Montandon que exhibiera de nuevo la fotografía del mono objeto de la conferencia. He aquí más o menos lo que dije aquel día: “El señor Montandon nos acaba de decir que el simio éste en cuestión fue encontrado en una región ignota de Venezuela, en que el blanco nunca había llegado. Véase sin embargo en la foto, que el mono está sentado en una caja de un producto americano y por detrás como fondo tiene un platanal. No necesita esto comentarios con respecto a lo ignoto”. “Por otra parte, el señor Montandon ha señalado como de sexo masculino el espécimen aquí retratado. ¿No sabe el conferencista que en ese género de monos el sexo femenino es externo? Los que están aquí, y los hay especialistas, saben que esto es verdad”. “Pero debo agregar algo más: El señor Montandon ha dicho que el mono no tiene cola. Eso es cierto, pero ha olvidado decir algo, y es que no la tiene porque se la cortaron. Puedo asegurarlo así, señores, porque fue delante de mí que se la amputaron”. 
Mene Grande en la actualidad - Zulia
(Movimiento en la sala, etc.) Conté entonces: “Quien habla en este momento trabajaba para 1917 en un campo de exploración petrolera en la región de Perijá. Estaba como geólogo el señor François De Loys; como Ingeniero el Dr. Martín Tovar Lange. De Loys era un bromista y muchas veces nos reímos de sus bromas. Un día le regalaron un mono. El mono tenía la cola enferma. Hubo de cortársele. De Loys lo llamaba el hombre mono. Tiempo después De Loys y yo nos encontramos en otra región de Venezuela: en la zona llamada Mene Grande. Siempre andaba con él su mono mocho. Allí en Mene Grande murió el simio. De Loys lo fotografió y es esa y creo que el señor Montandon no lo negará, la fotografía que él ha presentado hoy. Debo decirles señores que cualquier ignaro de la región de Perijá haría con seguridad el diagnóstico de ese mono ahí fotografiado. Allá lo llaman Marimonda. Como ese hay muchos allí. 

Señores: los naturalistas especializados saben muy bien que los monos antropoides no tienen externa la vagina y que en cambio este género americano, la mona marimonda, sí la tiene así. Además, si al hacer un género y especie nueva de este mono el naturalista ha hecho una buena descripción del simio, seguro habrá descrito el cráneo y bastará compararlo con la especie “marimonda” para saber que ese es su verdadero nombre y no uno basado sobre un mito. Creí aquella tarde que aquello había terminado, porque el fin de la conferencia no hay para qué contarlo. Más últimamente, en un viaje a París mi estupor ha sido grande al visitar el Museo del Hombre. En lo alto de una escalera monumental, llenando la pared del fondo está una inmensa fotografía y debajo puede leerse: “El primer mono antropoide encontrado en América”. Es la fotografía de De Loys, pero magníficamente retocada. Ya no se ve el platanal ni se sabe sobre que caja está sentado el mono. El truco ha sido tan bien aprovechado que dentro de unos años el simio en cuestión tendrá más de dos metros. De una farsa nació un mito, más después será la leyenda del “monstruoso hombre- mono de las selvas de América”. Y digo de América porque les parecerá entonces pequeño decir que es de Venezuela. Mí apreciado amigo Schael: esa es la verdadera historia del mono que ha motivado su artículo. Para terminar debo agregarle: Montandon era mala persona. Después de la guerra fue fusilado porque traicionó a Francia, su patria.

Lo saluda cordialmente su amigo, 
Enrique Tejera.”
Los planteamientos expuestos en la carta de Tejera, también fueron comunicados por él en una reunión de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela, al respecto Eugenio de Bellard Pietri (1999, Com. Pers.) Nos dice: “en una oportunidad en que se hablaba en la Academia de temas antropológicos (no recuerdo si fue con motivo de los descubrimientos de Louis y de Mary Leakey en Olduvai Gorge de los Australopithecus), [E. Tejera] relató una experiencia suya ciertamente extraordinaria habida cuenta de los lugares y personajes que intervinieron”. Seguidamente, refirió el Dr. Tejera “que durante su estadía en los campos petroleros del Zulia, donde se desempeñó como médico al servicio de una empresa petrolera, le tocó un día ver a varias personas que estaban arreglando, para tomarle una fotografía, a un gran mono araña muerto. Se las ingeniaron con maña y colocaron al mono sentado sobre una caja que había contenido (según yo creo recordar) enlatados comestibles identificados muy claramente en la mencionada caja con un impreso muy evidente y grande, fácil de leer a distancia. Tejera nos refirió que él se acercó durante la toma de la fotografía y se fijó con atención en la caja y en el mono, al cual identificó en su conversación con nosotros en la Academia como un mono araña grande”.

Enrique Tejera (1899-1980), se graduó de médico en 1917, el mismo año en que se debió dirigir al estado Zulia a ejercer como médico rural, donde según indica compartió con François de Loys. Posteriormente estuvo exiliado en Francia, y para 1920 participó en París en la Reunión de la Cruz Roja Internacional, en ese país recibió la distinción de “Caballero de la Legión de Honor” (Sáenz de la Calzada, 1953: 1137).

El simio del Dr. de Loys es nuestro críptido número cuatro por ser un posible omnívoro al cual pudieras sobrevivir en caso de un encuentro, escapando de su ataque siempre y cuando salgas corriendo cuando lo veas. Dale “Me gusta” en facebook, compártelo y síguenos en Twitter para publicar el número tres de nuestro top de la criptología venezolana, te aseguramos que el próximo es mucho más aterrador.
Aclaratoria:
La información expresada anteriormente se puede considerar: fake, manipulada, mal presentada, mezcladas con falsedades y flagrantes invenciones con el único fin de entretener por ser el mes de Halloween. Con la intensión de no armar zaperocos, PaleoVenezuela no apoya ni descarta la información mostrada debido a que la mayoría de la evidencia en torno a los animales desconocidos suele ser de testimonios orales, de leyendas tradicionales venezolanas y de países vecinos, por lo que se puede considerar un compendio de fábulas que pudieron ser un reservorio informativo de la interacción de la fauna local (hoy extintos) y nuestros antepasados que vivieron hace más de 10.000 años, que fueron pasando como cuentos de una generación a otra. 

Somos conscientes que por parte de un sector importante de la comunidad científica estas leyendas no tienen ningún valor científico y no cumple con los criterios mínimos del método científico. Sin embargo, vale la pena destacar que la criptozoología ha sido abordada y desarrollada por reconocidos biólogos, antropólogos, zoólogos y otros profesionales científicos serios de diferentes países para satisfacer una curiosidad en base al beneficio de la duda que diversos seres que antes se consideraban extintos y eran los “caballitos de batallas” de muchos criptozoólogos pasaron a ser reconocidos por los zoólogos en base a ejemplares encontrados recientemente, como por ejemplo: Architeuthis, Coelacanthiformes Latimeria menadoensis y L. chalumnae, Okapia johnstoni, Megachasma pelagios, Diomedea amsterdamensis, Gazella bilkis, Mesoplodon peruvianus, Mesoplodon stejnegeri y Varanus komodoensis.

Insistimos: PaleoVenezuela forma parte del escepticismo científico hasta que se encuentren pruebas irrefutables de que en verdad estos seres que mostramos existen.

Si tienen alguna observación sobre este tema u otros temas relacionados, lo invitamos a dejar su opinión en la caja de comentarios.

Fuentes:
1. MAZET, Éric : Céline et les maudits (3). George Montandon (n° 135)(http://louisferdinandceline.free.fr/indexthe/antisemi.htm)
2. Institut Virtuel de Cryptozoologie - Cryptozoological news (37) 1999.(http://perso.wanadoo.fr/cryptozoo/actualit/1999/ameranth.htm)
3. MONTANDON, George 1929 Découverte d'un singe d'apparence anthropoïde en Amérique du Sud. Journal de la Société des Américanistes de Paris, 21 [n° 6] : 183-195.
4. BUOMBERGER, Thomas - Ein Schweizer Arzt als Nazi-Rassenideologe Vom Bolschewiken zum Vulgär-Antisemiten. Neue Zürcher Zeitung, NZZ Online. 2001 (http://www.nzz.ch/2001/08/04/zf/page-article7GUH7.html)
5. GABLE, Andrew - El Mono Grande. The CryptoWeb: Online Encyclopedia of Cryptozoology 1996.
(http://www.fortunecity.com/roswell/siren/552/souam_mono_grande.html)
6. VILORIA, Angel L., Franco URBANI, y Bernardo URBANI François de Loys (1892-1935) y un hallazgo desdeñado : la historia de una controversia antropológica. Interciencia, 23 [n° 2] : 94-100 (marzo-abril). 1988 (http://www.interciencia.org/v23_02/viloria.pdf)
7. Tejera, E. Carta a Guillermo José Schael, columna Brújula. Diario El Universal, Caracas. 19 julio, p. 28. 1962.
(http://www.interciencia.org/v24_04/viloria.pdf)

jueves, 24 de octubre de 2013

Top 5 de la criptozoología venezolana - 5. El Mapinguarí


Top 5 de la criptozoología venezolana

El equipo de PaleoVenezuela ha recibido algunas comunicaciones de exploradores de la selva amazónica que afirman haber visto a un posible megamamífero. Sus encuentros han sido terroríficos, porque reportan que este ser emite un sonido ensordecedor en las noches, un pestilente olor y que tiene unas garras gigantes, como las actuales perezas. Comentan: “Es como imaginarse a un Bradypus tridactylus, pero 10 veces su tamaño”.
En las fronteras de los estados Bolívar y Amazonas con los países vecinos Colombia y Brasil, se escuchan leyendas por parte de los indígenas sobre el Mapinguarí. Lo consideran como una deidad temible y que existe en la profundidad de la selva. Para los criptozoólogos no es sino megatéridos (Megatheriidae, una especie emparentada con los actuales perezosos), sobreviviente del Pleistoceno en zonas aún no exploradas de la amazonia tropical, que debido a su extensión, que llega a los 6 millones de km² repartidos entre nueve países, con la mayor biodiversidad en el mundo, puede albergar vida aún sin describir por la ciencia.

Según los indígenas el Mapinguarí es una temible criatura de tres (3) metros de altura aproximadamente, con el cuerpo cubierto de pelaje rojizo, de hábitos nocturnos e hidrófobo, que se desplaza en dos o cuatro patas, dotadas de enormes garras. Su presencia es acompañada por un intenso olor fétido y se alimenta de frutos y del corazón de las palmeras, las cuales abre con sus poderosas garras. Según los testigos, es un animal de gritos aterradores y pestilencia nauseabunda, de un caminar lento a dos patas cuando se está alimentando pero que puede hacer carreras cortas a gran velocidad en sus cuatro patas, con un instinto salvaje de matar usando sus grandes garras a los humanos cuando se le acercan.

Se dice que es muy robusto, como un oso gigante, y tiene una piel muy gruesa con pelaje rojo muy denso que lo hace invulnerable a las flechas y las balas. Sus pies traseros vueltos al revés dejan huellas muy parecidas a las humanas pero mucho más grandes. También indican que posee una segunda boca en el estomago, por donde expulsa un gas maloliente.

En varios países vecinos donde compartimos la selva amazónica se le conoce como: Curupira, Padre monte, Capé-lobo, Mão de pilão, Juma. Y ciertas leyendas lo emparentan con el legendario Pé de garrafa (pie de botella) en Brasil.
¿Cíclope con boca en el estómago o mancha que parece un ojo y con glándulas odoríferas?

Algunas versiones de indígenas dicen que el Mapinguarí tiene un gran ojo en su cabeza, como los cíclopes, y que tiene una única boca en su estomago (cosa que biológicamente sería imposible). Las versiones de los criptozoólogos son que tiene ojos como los de los perezosos actuales, pero que tiene una gran mancha blanca en su cabeza y su nariz negra lo haría parecer con un gran ojo cuando se le mira de frente a lo lejos; en cuanto a su boca en la barriga, sería una glándula que produce secreciones olorosas que funcionaría como un mecanismo de defensa, por medio del cual el críptido emitiría un insoportable hedor, del mismo modo que lo hacen los zorrillos.

Criptozoología y Paleontología, ¿seudociencia usando ciencia?

Los criptozoólogos siempre han usado en gran parte de sus afirmaciones a seres extintos, por lo que la paleontología ha sido la ciencia en la que muchas veces se hacen las consultas para la comparación de los testimonios que realiza un colectivo de personas sobre seres míticos.
Eremotherium laurillardi
La única fuente “válida” que el equipo de PaleoVenezuela encontró sobre el Mapinguarí fue un artículo de la agencia Reuters de fecha: 18 de diciembre de 2001, con el título: “El monstruo rugidor amazónico, ¿sólo una leyenda de los indios?”, el cual habla sobre la experiencia de varios exploradores en la parte norte de la Selva Amazónica de Brasil en frontera con la Guyana Francesa, Surinam, Guyana, Venezuela y nuestro territorio en reclamación: la Guayana Esequiba.

David Oren, un ornitólogo estadounidense graduado en Harvard y que trabajaba en el Museo de Historia Natural Emilio Goeldi de Belem en Brasil, escuchó por primera vez del Mapinguarí en 1977 y desde 1988 ha estado en la búsqueda de una de las criaturas más enigmáticas de la selva suramericana, con varias expediciones para lograr encontrar evidencia científica irrefutable. Ha recogido muchos testimonios entre indígenas y personas que aseguran haberlo visto o haber encontrado rastros de su presencia como huellas, heces parecidas a las de los caballos y palmeras abiertas por sus grandes garras, lo que hace sospechar a muchos criptozoólogos como Oren, pues no existe un ser tan grande en el Amazonas al que se le pueda atribuir la apertura de las palmeras como si fuera cañas de poliestireno (anime).

En 1993, Oren publicó un polémico artículo en una revista científica, donde sostenía que los reportes sobre el Mapinguarí pudiera ser la descripción de un perezoso gigante, un mamífero de la suborden: Folivora, sobreviviente del Holoceno, y que se encontraría aun sin ser fotografiado o capturado por la ciencia, en la parte norte de las selvas amazónicas que hacen frontera con Brasil, Colombia y Surinam.
La teoría de Oren es que el Mapinguarí podría ser un sobreviviente de la megafauna en el Amazonas, quizás de una pequeña población de megatéridos, una de las últimas familias de perezas gigantes, que es un pariente lejano de los perezosos de árboles existentes hoy en día y que la mayoría de sus congéneres enormes se extinguieron hace más de 10.000 años, como lo demuestran los fósiles encontrados por toda América del Sur.

Esa creencia le ha costado a Oren muy caro en la comunidad científica, donde a menudo la reputación conservadora del método científico lo es todo para no ser desacreditado. La National Geographic Society lo rechazó para hacer investigaciones, por lo que tiene que financiar en gran parte sus expediciones con su propio dinero, dijo Oren.

Otro de los testimonios recogidos por Reuters es el de Joao Batista Azevedo. Él dijo que vio el Mapinguarí hace 30 años después de un paseo en canoa de 45 días desde un pueblo más cercano.

"Yo estaba trabajando en el río, cuando oí un grito, un alarido horrible". Azevedo dijo a Reuters por teléfono desde una remota aldea amazónica: "De repente, algo que parece un hombre muy alto, sale de la selva, todo cubierto de pelo. Estaba caminando sobre dos piernas y gracias a Dios no vino hacia nosotros. Ese día siempre lo recordaré".

"Aún se ve con regularidad. Varias personas piensan que se encontraron cara a cara con el Demonio en la selva", dice Azevedo acerca de personas que le han servido de guía en su búsqueda. Él cree que hay docenas de ellos aún en el Amazonas.
Comparación entre el fósil de Megatherium americanum y el hombre.
El Mapinguarí es nuestro críptido número cinco, por ser un posible herbívoro del que pudieras sobrevivir en caso de un encuentro, escapando de sus terribles garras parecidas a las del Therizinosaurus, siempre y cuando salgas corriendo cuando lo veas. Dale “Me gusta” en facebook y síguenos en Twitter para publicar el número cuatro de nuestro top de la Criptozoología venezolana. Te aseguramos que el próximo es mucho más aterrador.
Aclaratoria:
La información expresada anteriormente se puede considerar: manipulada, mal presentada, mezclada con falsedades y flagrantes invenciones, con el único fin de entretener por ser el mes de Halloween. Con la intensión de no armar zaperocos, PaleoVenezuela no apoya ni descarta la información mostrada debido a que la mayoría de la evidencia en torno a los animales desconocidos suele ser de testimonios orales, de leyendas tradicionales venezolanas y de países vecinos, por lo que se puede considerar un compendio de fábulas que pudieron ser un reservorio informativo de la interacción de la fauna local (hoy extinta) y nuestros antepasados que vivieron hace más de 10.000 años y que fueron pasando como cuentos de una generación a otra. 

Somos conscientes que por parte de un sector importante de la comunidad científica estas leyendas no tienen ningún valor científico y no cumplen con los criterios mínimos del método científico. 

Sin embargo vale la pena destacar que la criptozoología ha sido abordada y desarrollada por reconocidos biólogos, antropólogos y zoólogos serios de diferentes países para satisfacer una curiosidad entorno a diversos seres que antes se consideraban extintos. Algunos de los “caballitos de batalla” de muchos criptozoólogos pasaron a ser reconocidos por los zoólogos, en base a ejemplares encontrados recientemente, como: Architeuthis, Coelacanthiformes Latimeria menadoensis y L. chalumnae, Okapia johnstoni, Megachasma pelagios, Diomedea amsterdamensis, Gazella bilkis, Mesoplodon peruvianus, Mesoplodon stejnegeri y Varanus komodoensis.

Insistimos: PaleoVenezuela forma parte del escepticismo científico hasta que se encuentren pruebas irrefutables de que en verdad estos seres que mostramos existen.


Si tienes alguna observación sobre este tema te invitamos a dejar su opinión en la caja de comentarios.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Vertebrados prehistóricos tendrán nuevo laboratorio

Explorar el pasado remoto de la vida sobre la Tierra a través de restos orgánicos con millones de años de antigüedad será más fácil gracias a la fundación del nuevo Laboratorio de Paleontología, adscrito al Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), domicilio al cual llegarán las muestras recolectadas para futuros descubrimientos.

Los vertebrados, es decir, aquellos animales dotados de esqueleto con columna vertebral y cráneo, así como sistema nervioso central formado por médula espinal y encéfalo, serán el objeto de estudio de esta dependencia. Dentro de este grupo se encuentran los peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos.

Además de investigación científica, el Laboratorio de Paleontología del Ivic impulsará la formación y capacitación de talento humano en las áreas de excavación, análisis y conservación de fósiles. De igual manera, ofrecerá el servicio de asesoría y acompañamiento a organismos públicos y empresas privadas que requieran la presencia de expertos durante la remoción de escombros o movimiento de terrenos.
Mene de Inciarte, estado Zulia
Por sus características, es el único de su tipo en el país, según lo informó su jefe, Ascanio Rincón. “En la Universidad Simón Bolívar funcionaba el Laboratorio de Paleobiología que prácticamente desapareció con la jubilación del profesor Omar Linares. También está el Centro de Investigaciones Arqueológicas, Antropológicas y Paleontológicas de la Universidad Nacional Experimental ‘Francisco de Miranda’ (Unefm) en el estado Falcón, pero mermó su actividad cuando el arqueólogo José María Cruxent se retiró, por lo que no hay otros laboratorios de paleontología de vertebrados formalmente establecidos” aseguró.

Adicionalmente, existen colecciones nacionales de fósiles en el Ivic, el Instituto de Tecnología Venezolana para el Petróleo (Intevep), el Museo de Ciencias Naturales de Caracas, la Fundación La Salle en San Carlos (Cojedes), la Alcaldía de Urumaco (Falcón), la Unefm y La Universidad del Zulia, “pero no son laboratorios. En Intevep está el Centro de Micropaleontología ‘Pedro Joaquín Bermúdez’, uno de los pocos de la región, pero trabaja solo con invertebrados” aclaró.

Pistas
El Laboratorio de Paleontología del Ivic no surgió de un parpadeo. Varios años recorriendo el país en busca de evidencias físicas concretas del paso del tiempo de los seres vivos sobre el planeta justificaron el traslado de los proyectos de Rincón fuera del Laboratorio de Biología de Organismos, igualmente adscrito al Centro de Ecología de este instituto.
Minas del Guasare, estado Zulia
Desde ese espacio se ha venido trabajando en el mapeo de la biodiversidad del pasado venezolano en el transcurso de las eras geológicas por las cuales ha transitado la zona septentrional de Suramérica, a fin de conocer los cambios regionales en los diferentes ecosistemas y sus implicaciones en nuestro territorio. Denominada “PaleoMapas”, la iniciativa ha recopilado información acerca de las colecciones públicas y privadas de restos fósiles, tanto de seres humanos como de otras especies que habitaron nuestro país en épocas lejanas.

Otro tema de gran interés paleontológico ha sido el estudio de los vertebrados del Mesozoico o “edad de los reptiles” (entre los 249 millones y 65 millones de años antes del presente), “que abarca el Jurásico, cuando los dinosaurios dominaban la escena y se dividió el súper continente Pangea; y el Cretácico, durante el cual se formaron las grandes reservas de petróleo de la modernidad” explicó.

Amparo legal
Actualmente, en el Laboratorio de Paleontología colaboran cinco estudiantes graduados (dos del Ivic y tres de la Universidad Central de Venezuela), pero la meta es seguir sumando candidatos. Para fortalecer el área, se están dictando cursos de paleontología de vertebrados a través del Centro de Estudios Avanzados del Ivic, bajo la figura de materias electivas dentro del Posgrado de Ecología.

“Apenas estamos dando los primeros pasos, el mayor reto de nuestro laboratorio es construir la academia de paleontología de Venezuela. Lo más cercano a la carrera es la cátedra de Geología, enfocada más hacia la micropaleontología” dijo.

Los tomadores de decisiones en la gestión pública también deben ser sensibilizados. “Recientemente, dictamos un curso de paleontología básica a funcionarios del Instituto de Patrimonio Cultural como un ensayo para socializar ese conocimiento, no solo al científico o a la comunidad”.

La Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural (Gaceta Oficial N° 4.623 del 3-10-1993) establece que los bienes arqueológicos y paleontológicos forman parte del patrimonio cultural de la nación; por lo tanto, son propiedad del Estado y su tutela comprenderá “investigación, rescate, preservación, conservación, restauración, revitalización, revalorización, mantenimiento, incremento, exhibición, custodia, vigilancia, identificación y todo cuanto requiera su protección cultural, material y espiritual”.

Por Vanessa Ortiz en Bitácora Boletín Informativo IVIC, 26 julio 2013 at 9:45 am

Fuente:
http://bitacora.ivic.gob.ve/?p=8863

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Animales prehistóricos tendrán nuevo refugio

El nuevo Laboratorio de Paleontología del IVIC, por sus características, es el único de su tipo en el país, según lo informó su jefe, Ascanio Rincón.

Explorar el pasado remoto de la vida sobre la Tierra a través de restos orgánicos con millones de años de antigüedad será más fácil gracias a la fundación del nuevo Laboratorio de Paleontología, adscrito al Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), domicilio al cual llegarán las muestras recolectadas para futuros descubrimientos.

Los vertebrados, es decir, aquellos animales dotados de esqueleto con columna vertebral y cráneo, así como sistema nervioso central formado por médula espinal y encéfalo, serán el objeto de estudio de esta dependencia. Dentro de este grupo se encuentran los peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos.
Además de investigación científica, este laboratorio impulsará la formación y capacitación de talento humano en excavación, análisis y conservación de fósiles. De igual manera, ofrecerá el servicio de asesoría a organismos públicos y empresas privadas durante la remoción de escombros o movimiento de terrenos.

El Laboratorio de Paleontología del IVIC no surgió de un parpadeo. Varios años recorriendo el país en busca de evidencias físicas concretas del paso del tiempo de los seres vivos sobre el planeta justificaron el traslado de los proyectos de Rincón fuera del Laboratorio de Biología de Organismos, igualmente adscrito al Centro de Ecología de este instituto.

Desde ese espacio se ha trabajado en el mapeo de la biodiversidad del pasado venezolano en el transcurso de las eras geológicas por las cuales ha transitado la zona septentrional de Suramérica. Asimismo, se han estudiado los vertebrados del Mesozoico o “edad de los reptiles” (entre los 249 millones y 65 millones de años antes del presente), “que abarca el Jurásico, cuando los dinosaurios dominaban la escena y se dividió el súper continente Pangea; y el Cretácico, durante el cual se formaron las grandes reservas de petróleo de la modernidad” explicó.

Por: Vanessa Ortiz Piñango en "IVIC en Acción" Boletín N° 27 / 2da quincena de agosto de 2013.
IVIC en Acción es una publicación interna del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Se distribuye principalmente en los diferentes centros y departamentos de investigación, y en las unidades administrativas y del personal obrero del instituto.

Fuente:

lunes, 23 de septiembre de 2013

Haz réplicas de dinosaurios en papel

¿Quieres regalarle a esa persona especial un dinosaurio hecho con tus propias manos? ¿Te gustaría tener un Parasaurolophus o un Caudipteryx en tu escritorio o en tu biblioteca?

PaleoVenezuela te recomienda esta página “Paper Replika”, que ofrece réplicas de infinidad de personajes, objetos y monumentos famosos, los cuales puedes imprimir en papel o cartulina y construir con pocas herramientas.

La tijera, la pega blanca y la impresora a color van a ser tus mejores instrumentos paleontológicos luego de que conozcas esta página. Después de elegir el diseño que deseas, lo descargas, imprimes y te traerá un manual de cómo armarlo.

Entre los diseños que se ven en la página encontrarás un Parasaurolophus y un Caudipteryx.

Para visitar Paper Replika, solo debes clickear en el link: http://www.paper-replika.com/

Para imprimir el Parasaurolophus, haz clic al final de la pagina en: “Parasaurolophus papercraft template” de este link

Para imprimir el Caudipteryx, haz clic al final de la pagina en: “Caudipteryx - Dinosaur Paper Model” de este link

Nota: Este archivo zip del Caudipteryx contiene otro de extensión <<.pdo>> y tendrás que tener instalado el Pepakura Viewer (googlealo), un programa japonés que sirve para visualizar este tipo de archivos donde vienen origami y modelos en papel.

Cuando termines la construcción de la replica, tómale una foto y envíanosla a nuestra página de facebook: https://www.facebook.com/paleovenezuela.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Visita al Museo de Historia Natural "Grigore Antipa"

Visita del equipo de PaleoVenezuela 
al Museo de Historia Natural "Grigore Antipa"

El Museo de Historia Natural "Grigore Antipa", en rumano: Muzeul Național de Istorie Naturală "Grigore Antipa", está localizado en la capital de Rumania, Bucarest. Fue establecido como el Museo Nacional de Historia Natural el 3 de noviembre de 1834. Fue renombrado en 1990 por el del famoso biólogo Grigore Antipa, quien restauró y administró el museo durante 51 años.

En nuestra visita el 11 de septiembre pasado sólo accedimos a la parte baja del museo, ya que el piso superior estaba en restauración, será en otra ocasión cuando tomaremos las fotos de los excelentes fósiles que se encuentran en aquella parte.

Esto sólo es una muestra fotográfica de todo lo que tiene el museo, hay muchas cosas más por ver y que recomendamos visitar si algún día pasan por el país de los montes Cárpatos.

Mastodonte Americano "Mammut americanum" (Kerr, 1792)
Mammut americanum pertenece a la familia Mammutidae pero a pesar de la similitud del nombre esta no es la misma familia que la de los Mamuts (Mammuthus primigenius y otras especies) que están clasificados en la familia Elephantidae.

El mastodonte americano es una de las especies de mastodontes que han tenido un mayor tiempo de sobrevivencia; sus restos más antiguos datan del plioceno tardío (hace 3,7 millones de años) y los más recientes desde hace 6 a 7 mil años. Se presume que fue cazado por los indios americanos, siendo esta una de las causas de su extinción.

En estudios recientes se ha descubierto que la tuberculosis desempeñó algún papel en el final de la especie, pronto publicaremos más información sobre estos temas en nuestra segunda parte de "todo sobre los mastodontes en Venezuela". 

Los machos adultos podían alcanzar 4,5 metros de longitud y 2-3 metros de altura. Las hembras eran de tamaño más pequeño y por consecuente también sus colmillos eran de diferentes tamaños.

Un escorpión o alacrán venezolano Tityus trinitatis (Pocock, 1897), ¿Quién llevó este espécimen venezolano a tierras de Drácula?. Este museo tiene colecciones de animales de todo el mundo, muchos científicos fueron recolectando especies para realizar las comparaciones anatómicas a nivel local en el caso de identificación de especies exóticas que pueden llegar a Europa por el tráfico ilegal de animales o por error como polizón en la importación de frutas o verduras.

Uno de los muchos contenedores donde se encuentran especies marinas y terrestres.
Dos contenedores de especies marinas exhibidas en el museo.

Exhibición de la vida polar.
En la sección de vida en sur-américa encontramos muchas especies locales, entre esas la tortuga mata-mata.
Una Boa constrictor o tragavenao, gran ofidio que se distribuye en áreas boscosas del centro y norte de América del Sur, era una de las muchas exhibiciones de la fauna tropical sur-americana.
A la derecha: Esqueleto de una cría de elefante asiático (Elephas maximus) es una especie de mamífero proboscídeo de la familia Elephantidae que actualmente vive en el continente asiático.

En el centro: Fósil de Deinotherium gigantissimum, (en griego "bestia terrible") es un género extinto de mamíferos proboscídeos de la familia Deinotheriidae, conocidos popularmente como dinoterios. Era un protoelefante que apareció en el Mioceno Medio y continuó hasta el Pleistoceno Inferior.

Izquierda: Hipopótamo (Hippopotamidae) son una familia de mamíferos artiodáctilos que solo cuenta con dos especies actuales, en la foto, el hipopótamo común (Hippopotamus amphibius).

Hipopótamo (Hippopotamidae) son una familia de mamíferos artiodáctilos que solo cuenta con dos especies actuales, en la foto, el hipopótamo común (Hippopotamus amphibius).