----------------------------------------------- Paleontología en Venezuela

domingo, 19 de agosto de 2012

Todo sobre el Barinasuchus arveloi



Barinasuchus pertenece a un grupo extinto de reptiles crocodiliformes venezolano clasificado en la Infraorden Sebecosuchia, descubierto en la Formación de Parángula en el estado Barinas por lugareños en 1982 y catalogado por: Alfredo Paolillo y Omar J. Linares en 2007. Se clasificó como Barinasuchus arveloi. Su nombre genérico "Barinasuchus" deriva del término “Barinas”, denominación del estado en Venezuela al que pertenece la localidad donde fue hallado y de la latinización en masculino del término griego “souchos”, que significa cocodrilo. El nombre de la especie proviene en homenaje al apellido de Alberto Arvelo Torrealba (03/09/1905 - 28/03/1971) que fue un poeta, político, diplomático y crítico literario venezolano y de quien se dio el nombre al museo en donde se encuentra actualmente el fósil.


Foto del Barinasuchus arveloi expuesto en el Museo Alberto Arvelo Torrealba


Características del Barinasuchus arveloi

  • Dimensiones: Craneo de 70 cm que comparativamente con otras especies su largo total pudiera llegar hasta 6 m de longitud.
  • Alimentación: carnívoro / carroñero.
  • Vivió: En el Mioceno medio entre 13 y 15 millones de años, en Suramérica.
  • Velocidad de desplazamiento: Pudo haber alcanzado una velocidad aproximada a los 20 km/h a cuatro patas y un poco más rápido si lograba una marcha bípeda en cortos trayectos.

Detalle del fósil Barinasuchus arveloi. Foto A: plano lateral izquierdo. 
Foto B: plano dorsal. Foto C: plano ventral.


Características anatómicas y comportamiento:
El Barinasuchus arveloi tenía narinas que se ubican en la punta de la cabeza, lo que sugiere que pudo haber vivido más en tierra que en el agua, hay que recordar que las narinas de los crocodiliformes acuáticos actuales normalmente se encuentran de lado a lado sobre una prominencia en la cima del hocico, para respirar sin tener que exponer toda la cabeza fuera del agua y de esa manera emboscar a sus presas en el momento que necesiten el preciado líquido. Motivado a la posición característica de la abertura nasal del barinasuchus se cree que debió haber tenido más hábitos terrestres que sus primos acuáticos.
Representación artística del Barinasuchus arveloi
Imagen de: HodariNundu

A juzgar por el cráneo que está lateralmente (de lado a lado) comprimido en el Barinasuchus arveloi, una característica compartida con otros reptiles terrestres como los dinosaurios terópodos, se cree que debió haber tenido comportamientos de caza terrestre, prefería emboscar a sus presas en tierra, perseguirlas como los actuales dragones de komodo (Varanus komodoensis) e incluso comer carroña.

No se han encontrado otras partes fósiles del Barinasuchus arveloi, solo su cráneo. Sin embargo entre los once Sebecosuchia al que pertenece el reptil venezolano, descritos con nomenclatura genérica y formal, sólo cinco cuentan con restos fosilizados que disponen de al menos una parte de la zona posterior del cráneo; estos son: Cynodontosuchus rothi, Bretesuchus bonapartei, Sebecus icaeorhinus, Baurusuchus pachecoi y Stratiotosuchus maxhechti, estos dos últimos, estudiando sus restos fósiles, se entiende que habitaron en sistemas fluviales con ríos sinuosos, por lo que se cree que su comportamiento alimenticio sea relacionado a esta zona como los actuales cocodrilos, pero de los otros por sus largas patas traseras se deduce que tenían hábitos terrestres.
Comparación corporal entre un ser humano promedio y el Barinasuchus arveloi

Debido al gran desarrollo del fémur y el cuarto trocánter en algunos de los sebecosuquios se cree que tuvieron suficiente musculatura para poder mantener una marcha erguida por un corto período de tiempo en el momento de cazar a sus presas terrestres, la morfología representativa de sus cráneos, mandíbulas y dentición sugieren hábitos depredadores de otros vertebrados.

Motivado a todas las características anteriormente descritas, se conjetura que el Barinasuchus arveloi debió haber habitado en bosques tropicales y subtropicales.

Clasificación científica del Barinasuchus arveloi:
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Orden: Crocodilia
Infraorden: Sebecosuchia
Familia: Sebecidae
Género: Barinasuchus 
PAOLILLO & LINARES, 2007
Especie: B. arveloi 
PAOLILLO & LINARES, 2007

Curiosidades del Barinasuchus arveloi:
● El Museo Alberto Arvelo Torrealba tenía muy bien conservado el fósil del raro reptil colectado por lugareños en 1982 y sin clasificar, luego la dirección del museo prestó el fósil a los investigadores Alfredo Paolillo y Omar J. del Departamento de Estudios Ambientales de la Universidad Simón Bolívar para su preparación y estudio, clasificándolo como Barinasuchus arveloi en el 2007 y puede ser visitado actualmente en la esquina entre la Av. Medina Jiménez y la calle 5 de Julio, a una cuadra de la Plaza Bolívar en Barinas.
Fotos del Museo Alberto Arvelo Torrealba


● A pesar de que el origen de su infraorden sebecosuchia esta discutida, se cree que los primeros sebecosuchios habrían tenido su origen evolutivo durante Cretácico de América del Sur a partir de un “sebecosuquio ancestral” hasta sus últimos decendientes encontrados durante la época del Mioceno medio, con distribución de las familias Baurusuchidae (Argentina y Brasil), Bretesuchidae (Argentina y Bolivia) y Sebecidae (Argentina, Colombia y Perú), según cada caso.

● El fósil del Barinasuchus arveloi apareció recubierto por una arenisca de grano fino y color gris claro, sin restos de microfósiles asociados. La localidad con vertebrados fósiles (en general restos de tortugas y cocodrilos en sedimentos fluviales) más próxima a la localidad del Barinasuchus se encuentra a unos 45 km al Noreste, en las márgenes del río Tucupido (estado Portuguesa), donde Collins (1934) registró restos de un mamífero perezoso terrestre, específicamente el Pseudoprepotherium venezuelanum, consultar Hoffstetter, 1961; Hirschfeld, 1985. El tipo de rocas de ambas localidades es similar y se corresponden con aquella descrita para la parte superior de la Formación Parángula. No obstante, la localidad con vertebrados fósiles del río Tucupido ha sido generalmente interpretada en la geología venezolana como perteneciente a la Formación Río Yuca, suprayacente a la Formación Parángula. Sin embargo, y de acuerdo a exploraciones a la localidad de Collins por científicos, se aclara nuevamente que el nivel portador corresponde al tope de la Formación Parángula. El contenido de microfósiles presente en la Formación Parángula ha sugerido una edad Mioceno temprano-medio (Léxico Estratigráfico de Venezuela, 1997), sin embargo, estudios bioestratigráficos recientes indican que esta formación en su sección tipo no es más vieja que Mioceno medio (Pierce, 1960; Constanzo et al, 2001), basado en la presencia del polen Echitricolporites spinosus.
Mapa geológico del frente de montaña de la región de Barinas mostrando las diferentes formaciones geológicas de la zona. 
La localidad típica de Barinasuchus arveloi es indicada con una estrella.


● Barinasuchus arveloi no es un dinosaurio, es un reptil que existió en Venezuela aproximadamente hace 13 millones de años, esto es alrededor de 52 millones de años después de que los dinosaurios se habían extinguido, durante el pleno auge de la Mega Fauna en el Mioceno medio y relativamente reciente tomando en cuenta el largo tiempo que tienen los crocodiliformes que es aproximadamente unos 228 millones de años hasta el presente.

● El Género Barinasuchus fue exclusivo de América latina y fue uno de los últimos en su especie, ya que no quedó actualmente un linaje evolutivo directo de estos reptiles, grandes cambios geológicos ocurrieron para la época lo cual pudo ser causa de su extinción.

● El nombre de la especie del Barinasuchus Venezolano es "arveloi" que proviene en homenaje al apellido del poeta barinés de gran fama Alberto Arvelo Torrealba y que fue clasificado en 2007. Los investigadores Ortea J. y Espinosa J. habían usado esta latinización con una babosa marina nudibranchia denominada en 1998: Flabellina arveloi hallada en Cabo Verde al oeste de África y que existe actualmente en esa parte del océano Atlántico, la cual comparte el mismo nombre de especie con el reptil barinés pero que no tienen nada que ver uno con el otro.
Foto de Flabellina arveloi babosa marina nudibranchia que comparte 
con el Barinasuchus arveloi el mismo nombre de especie. 

Fuentes:
  • Laboratorio de Paleobiología, Departamento de Estudios Ambientales, Universidad Simón Bolívar http://www.paleobio.labb.usb.ve/Paleobio03.pdf
  • Fotos cortesía de wikipedia
  • Foto de Flabellina arveloi cortesía de: http://www.seaslugforum.net/find/flabarve
  • Agradecemos al pueblo de Barinas por su ayuda y en especial a Alfredo Paolillo y Omar J. Linares por su Investigación, documentación y estudio tan detallado sobre el Barinasuchus arveloi.

jueves, 24 de mayo de 2012

Todo sobre el Dinosaurio de Venezuela


El primer dinosaurio hallado en Venezuela fue descubierto en la Formación La Quinta, en La Grita, Estado Táchira, por el equipo investigador francés, formado por D. E. Russell, O. O. Rivas, B. Battail y D. A. Russell en 1992. Se clasificó erróneamente como "Lesothosaurus sp.", de Lesotho, que es la zona en Sudáfrica donde fue encontrado un dinosaurio con esta taxonomía en 1978 y del latín saurus, y este del griego σαῦρος, equivalente a lagarto. Resumiendo, su nombre significa << Reptil de Lesotho >> (Galton, 1978). El espécimen de Venezuela se parecía mucho al encontrado en Sudáfrica.

Posteriormente, con estudios de comparación anatómica más detallados y muchos más fósiles encontrados del mismo dinosaurio, el 6 de agosto de 2014 se publicó un documento científico, realizado por: Paul M. Barrett, Richard J. Butler, Roland Mundil, Torsten M. Scheyer, Randall B. Irmis y Marcelo R. Sánchez-Villagra, con el título "Un ornitisquio paleoecuatorial y nuevas restricciones en la diversificación de los primeros dinosaurios", asignándole un nuevo género y especie.

La nomenclatura binomial del dinosaurio de La Grita es: Laquintasaura venezuelae, su género Laquinta de la formación La Quinta, zona cercana a La Grita, y saura del latín 'lagarto', su especie venezuelae que es venezolano.


Actualización: Cronología del dinosaurio de La Grita

1989 - 1991. Científicos hicieron el descubrimiento de unos pocos restos fósiles de dinosaurio, un diente pre maxilar, un diente maxilar y un hueso craneal llamado cuadrado izquierdo en la Fm. La Quinta cerca de La Grita.

1992. Donald E. Russell, Oscar Odreman Rivas, Bernard Battail y Dale A. Russell publicaron un artículo con el título “Descubrimiento de fósiles vertebrados en la Formación La Quinta, Jurásico del occidente de Venezuela”, clasificando la especie como un Lesothosaurio sp.

1993 - 2007. Se siguieron descubriendo más fósiles del mismo dinosaurio, columna vertebral, fémures entre otras piezas óseas de gran importancia y se preservaron en La Universidad del Zulia.

2008. Paul M. Barrett, Richard J. Butler, Fernando E. Novas, Scott C. Moore-Fay, John M. Moody, James M. Clark y Marcelo R. Sánchez-Villagra publicaron un artículo con el nombre: "Restos del dinosaurio proveniente de la Formación La Quinta (Jurásico inferior y medio) en los Andes Venezolanos" en base a la evidencia adicional y llegaron a la conclusión que el dinosaurio no era un Lesothosaurus sp. No se otorgó clasificación.

2009 - 2013. Se hicieron estudios de comparación anatómica con otros fósiles parecidos para descartar que no fuera algún dinosaurio ya descubierto en alguna otra parte del mundo, arrojando resultado negativo, no existe un dinosaurio con estas características.

2014. Paul M. Barrett, Richard J. Butler, Roland Mundil, Torsten M. Scheyer, Randall B. Irmis y Marcelo R. Sánchez-Villagra publicaron un documento científico con el nombre “Un ornitisquio paleoecuatorial y nuevas restricciones en la diversificación de los primeros dinosaurios”, otorgando una nueva especie para Venezuela, llamado Laquintasaura venezuelae.

Representación artística del Laquintasaura venezuelae (imagen: © Mark Witton)

Características del Dinosaurio encontrado en Venezuela:
  • Dimensiones: Hasta 1 m de longitud y medio metro de alto
  • Alimentación: Herbívoro (Plantas bajas)
  • Vivió: En el lapso de tiempo entre 175 y 208 millones de años, en el supercontinente Pangea, bloque continental Gondwana, en la placa Sudamericana
  • Velocidad de desplazamiento: Fue un excelente corredor que alcanzaría una velocidad aproximada a los 40 km/h


Tamaño del Laquintasaura venezuelae

Características anatómicas:
•    Tenía un cráneo pequeño, en el que se supone que albergaba una bolsa lateral, situada delante del ojo, contenedora de una glándula de sal.

•    Probablemente tenía pequeños carrillos carnosos que contenían numerosos dientes de bordes afilados parecidos a puntas de flecha, adaptados para pastar o cortar en vez de para triturar, con los que desmenuzaba los brotes duros y leñosos de las plantas antes de tragarlas y tenía un pico profundo en el hocico.

•    Aparte de un más que probable espacioso estómago, el pequeño fitófago era de constitución ligera, con un cuello delgado, brazos cortos y garras de cinco dedos, con el quinto más corto que los restantes, largas tibias en las patas y tres dedos en sus pies.

•    La estructura de su cadera es similar a la de las aves: el pubis, como el isquion, se dirigía hacia atrás, y el acetábulo se había transformado en una abertura ancha. Los tendones y huesos que rigidizaban su cola contrarrestaban el balanceo transmitido al cuerpo por las caderas al momento de correr, durante la cual cuello, espalda y cola formaban una línea recta.


Esqueleto y otros detalles de la estructura ósea de Lesothosaurus, parecidos al Laquintasaura venezuelae.

Comportamiento:
Se cree que el Laquintasaura venezuelae tenía hábitos sociales, agrupándose en manadas, podía haber consumido matas de la zona en cuatro patas, cortando con su rígido pico las hojas y tallos de las plantas bajas que constituían su principal alimento. Mientras comía, el grupo se mantenía alerta ante posibles depredadores como terópodos, levantando la cabeza para observar a su alrededor y huir corriendo ante cualquier amenaza que pudiese aparecer repentinamente, como lo harían en la actualidad un grupo de faisanes salvajes. Por sus largas tibias y cortos fémures se puede asegurar que era un buen corredor.


Foto y detalle del cráneo del "Lesothosaurus diagnosticus'', 
en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales.

Clasificación científica del Lesothosaurus Venezolano:
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Superorden: Dinosauria
Orden: Ornithischia
Familia: Desconocido
Género: Laquintasaura
Especie: venezuelae
Nombre binomial: Laquintasaura venezuelae

Curiosidades del Laquintasaura venezuelae encontrado en Venezuela:

•    Los primeros restos de dinosaurio encontrados en Venezuela se descubrieron a finales de los años 80. Paleontólogos franceses y un venezolano hicieron el hallazgo en la Fm. La Quinta, cerca de La Grita, en el estado Táchira. Con poca evidencia disponible en aquel momento, el equipo científico los asoció a un tipo de dinosaurio ya descubierto en África en los años 70, en la zona de Lesotho, denominando en 1992 al criollo como el mismo del encontrado en África, Lesothosaurus sp. Esto cuadraba bien, porque hace 210 millones de años (época en que vivió este dinosaurio) se suponía que América del Sur y África estaban unidas.

•    Con mayor evidencia se refuta la clasificación anterior. Al pasar la década de 1990 fueron encontrados más y más restos del dinosaurio en cuestión, llegando a tener muchos datos para poder ser estudiado correctamente. Al final del primer lustro del siglo XXI, un equipo británico liderado por Paul Barrett y otros, lograron hacer una mejor comparación anatómica con los fósiles encontrados en África y llegaron a la conclusión en 2008 de que el dinosaurio ornitisquio no era un Lesothosaurus, era otro género y especie basal. No se especificó cual, porque había que hacer más comparaciones con otros fósiles parecidos en otras partes del mundo, para descartar cualquiera ya descubierto. Pero el dinosaurio encontrado en La Grita no tenía nombre.

•    Sin nombre desde el 2008 hasta el 2014. Desde el 2008 hasta el 2014 se hicieron estudios de comparación con muchos fósiles para descartar la idea de que pudiera ser alguno ya descubierto, arrojando resultado negativo, era una nueva especie de dinosaurio venezolano para la ciencia, por lo que debía tener un nuevo nombre. En agosto del 2014 se publicó un documento científico con todo el trabajo realizado y se le denominó: Laquintasaura venezuelae.

•    El primer Lesothosaurus fue descubierto en la Formación Ellio Superior, en Lesotho, Sudáfrica, en el distrito de Mafeteng mientras que el Laquintasaura venezuelae que se confundió con el Lesothosaurus fue encontrado en la Formación La Quinta, en La Grita, Estado Táchira. Este hecho se dio en parte por la teoría de la tectónica de placas la cual dice que África y Sudamérica estaban unidas en un supercontinente llamado Pangea durante el Jurásico Inferior, y que fueron separándose con el tiempo con un mar de diferencia hasta su actual posición con más de 11.500 kilómetros de distancia entre ambas zonas. Cuando los científicos dataron los fósiles coincidieron en las fechas de existencia entre 175 y 208 millones de años.

Diferencia actual entre las dos formaciones donde se ha encontrado 
al Lesothosaurus sp. y Laquintasaura venezuelae

•    En 1964 Leonard Ginsburg encontró en Sudáfrica unos dientes y parte de una mandíbula inferior en condiciones fósiles muy deterioradas. Fue clasificado como Fabrosaurus, que significa << Reptil de Fabre >>. Luego en 1978 se encontró un esqueleto más completo, pero se le dio el nombre de Lesothosaurus porque los científicos no estaban seguros de que se tratara del mismo animal. El Fabrosaurus media 1 metro de longitud y era herbívoro, tal vez insectívoro y carroñero.

•    En el IV Congreso Europeo sobre Paleontología de Vertebrados celebrado en España en 1999, el paleontólogo Fabien Knoll, del Museo de Historia Natural de Paris, sugirió que el Lesothosaurus venezolano pertenece en realidad al género Fabrosaurus, trayendo el debate sobre el nomen dubium (del latín "nombre dudoso") que es el nombre científico cuya aplicación implica duda. A pesar de que evidencias fósiles recientes llevan a muchos expertos a distinguir entre Fabrosaurus y Lesothosaurus, muchos científicos no pueden tomar una decisión firme y unánime al respecto, por el pésimo estado de conservación del Fabrosaurus.

•    A pesar de que el Lesothosaurus se considera hasta el momento una especie diferente al Fabrosaurus, si se llegase a demostrar en el futuro que los huesos del Fabrosaurus de 1964 son los mismos del Lesothosaurus encontrado en 1978 se cambiaría el nombre del Género Lesothosaurus al de Fabrosaurus (por ser catalogado primero);  esto no afectaría al dinosaurio de La Grita ya que en 2014 se clasificó con suficientes fósiles como para otorgarle su propio género Laquintasaura venezuelae. Por los momentos ambos dinosaurios (Fabrosaurios y Lesothosaurios) sólo comparten la misma familia, que es Fabrosáuridos, pero esta por definirse la familia de Laquintasaura.

•    En 1992 cuando el equipo investigador descubrió al Laquintasaura venezuelae en La Grita no sabían con certeza a que especie animal pertenecía y le pidieron permiso al dueño del predio privado donde se encuentra la Formación La Quinta para llevarse los huesos fósiles sin muchos detalles sobre su clasificación taxonómica, las especulaciones comenzaron y los lugareños se extrañaron al pensar que unos franceses vinieron de tan lejos para llevarse unos huesos de chivos que eran comunes en esa zona para la época.

•    Aún hoy no se sabe si el equipo investigador, formado por D. E. Russell, O. O. Rivas, B. Battail y D. A. Russell que clasificaron erróneamente al Laquintasaura venezuelae como Lesothosaurus en la Formación La Quinta lo hicieron de forma accidental o fruto de una búsqueda sistematizada, sólo se tiene la certeza de que se encontraban en la zona con misión de reconocimiento.

•    Pocas muestras del Laquintasaura venezuelae halladas en Venezuela al final de los años 80 se encuentran en París, Francia. Sin embargo, existe copia de esos fósiles en La Universidad del Zulia y muchos más fósiles originales que se encontraron posteriormente al primer hallazgo y que completaron el dinosaurio, clasificándolo como una nueva especie para Venezuela.

•    Cuando el profesor de Geología en la Universidad del Zulia en Maracaibo John M. Moody se enteró de los trabajos realizados por el equipo francés, decidió explorar el lugar acompañado de algunos de sus estudiantes, consiguiendo una buena cantidad de elementos fósiles, las cuales conforman piezas dentales, craneales y postcraneales de dinosaurio. Aunque los distintos elementos están desarticulados y su asociación es complicada, por lo menos dos taxones distintos parecen estar presentes. Sin embargo, los dientes hallados por el equipo de Moody son ligeramente diferentes de los ornitisquios. Estas muestras halladas por el equipo zuliano se encuentran en el Museo de Biología de la Universidad del Zulia. Serían necesarios estudios detallados y comparaciones adicionales para esclarecer la asignación filogenética de la posible nueva especie de dinosaurio carnivoro.

•    Por la gran cantidad de fósiles encontrados en el municipio Jáuregui, tanto en la Formación La Quinta, como en las rutas que van hacia las lagunas, las cuales expone algunos de sus hallazgos en grandes piezas fósiles de ammonites al lado del gimnasio "Los Comuneros". También por el hecho de tener 3 museos con importancia arqueológica, se ha considerado que La Grita sea declarada el principal asentamiento paleontológico de Venezuela, y a raíz del descubrimiento del Laquintasaura venezuelae como el primer dinosaurio en Venezuela se le otorgue el título de La Capital de Dinosaurios en Venezuela.

Fósiles de exposición al lado de la entrada en el 
Gimnasio "Los Comuneros" de La Grita.

•    La Formación La Quinta la conforma en su base sedimentos del periodo jurásico inferior hasta su cima con depósitos más recientes, por esta razón logra tener el potencial de proporcionar una importante ventana a la evolución de los dinosaurios y paleobiogeografía en Sudamérica no solo por su ubicación geográfica sino también por sus diferentes periodos registrados en una excepcional estratificación en forma de corte transversal, mostrándonos una escala de tiempo geológico en una sola montaña que va desde el mesozoico hasta la época moderna. La flora fósil y los invertebrados hallados en esta Formación revelan ecosistemas continentales y de agua dulce y salada, incluyendo llanuras aluviales, pantanos, lagunas y extensiones semi-áridas, haciéndola una de las más importantes en la historia paleontológica y geológica de Venezuela.

Fuente:
  • Enciclopedia Dinosaurios. 1994. Número 4, página 76. Número 17, página 408. Número 27, página 648.  Número 51, página 1214.
  • Paleohemeroteca.
  • Wikipedia (Fotos en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales e imagen del tamaño del Lesothosaurus).
  • Blog de Redes: Observatorio, análisis y reflexión. Al cual queremos agradecer tan importante investigación sobre el Lesothosaurus realizada por: Marcos A. Castro.
  • Agradecemos también a la toda la población de La Grita por datos y fotos proporcionadas.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Fósiles recientemente encontrados pueden confirmar un antiguo delta en el Estado Sucre.




Restos de un posible Megalodón y otros vertebrados de gran tamaño no identificados hasta el momento fueron descubiertos por unos pescadores de la península de Araya en el Estado Sucre a comienzos del 2011. Rafael Rojas y otros lugareños verificaron en la zona estos bien conservados ejemplares.

Se estima que los últimos representantes de la especie Megalodón, se habían extinguido a finales del Neógeno, aproximadamente entre 5 y 2.6 millones de años. Esto concuerda con una posible teoría en la que el río Orinoco desembocaba en el Estado Sucre durante esa época y que su delta fue moviéndose hasta su actual posición por los diferentes movimiento orogénicos que ha ocurrido en todo este tiempo.




Megalodón (en gris y rojo) con el tiburón ballena (violeta), el gran tiburón blanco (verde),
y un humano (azul) a escala. Nota: El tamaño máximo alcanzado por C. Megalodón
es indicado por el modelo de 20 metros.

Fósiles encontrados (posible Cetáceo).

jueves, 10 de marzo de 2011

Hallan fósil de tigre dientes de cimitarra en Venezuela




En un depósito fósil de Venezuela fue hallada una nueva especie de tigre dientes de cimitarra, descubierta en Venezuela y designada Homotherium venezuelesis.


Este es el cráneo encontrado Cortesía IVIC

Fue identificada oficialmente así en honor a Venezuela, luego de ser aceptada el lunes 13 de diciembre de 2010 por la Sociedad de Paleontología de Vertebrados según anunció Ascanio Rincón, paleontólogo del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).

En un depósito de asfalto, ubicado al oriente del país, se hallaron unas 200 piezas de elementos esqueléticos solo en la superficie, entre distintas mandíbulas parciales, colmillos, dientes, evidencia de que, según el científico, sugiere que por lo menos había 7 individuos del género Homotherium, familia Felidae que son todos los gatos, y la subfamilia Machairodontinae que son todos los tigres con dientes largos, dientes de sable y cimitarra.

El equipo también encontró en el depósito dantas, báquiros y caballos distintos a los que se conocen porque tenían patas más robustas, camellos, restos de un animal parecido a un rinoceronte, rabipelados, cachicamos gigantes del tamaño de un Volkswagen, osos hormigueros gigantes (tres veces más grandes al actual), reptiles, culebras, tortugas, aves acuáticas, gavilanes, zamuros, patos, perezosos gigantes, puercoespines, ratas arborícolas, chigüires, así como el Homotherium venezuelensis.

Encuentran fósil de nueva especie de tigre en Venezuela
La nueva especie fue denominada Homotherium venezuelesis en honor al país y su antigüedad se calcula en 2,5 millones de años.
Caracas.- Fósiles de Tigre Dientes de Cimitarra encontrados en Venezuela pertenecen a una nueva especie nunca registrada, según certificó La Sociedad de Paleontología de Vertebrados, organismo internacional que reúne a más de 1.700 paleontólogos de todo el mundo.

La nueva especie fue denominada Homotherium venezuelesis en honor al país y su antigüedad se calcula en 2,5 millones de años, reseña AVN.

La información fue suministrada por el paleontólogo Ascanio Rincón, jefe del Laboratorio de Biología de Organismos del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) quién además señaló que este es el primer registro que se tiene de esta familia de felinos en Latinoamérica lo que cambia la concepción del gran intercambio biótico de las Américas.
Recordó el investigador que Sur América por más de 65 millones de años fue un continente isla con gran cantidad de mamíferos aberrantes y que los carnívoros como éste no existían, luego de que se forma la conexión de Panamá estos depredadores comienzan a bajar y los grandes herbívoros a subir en un intercambio de faunas que se dio en todo el continente.

"El Tigre Diente de Cimitarra tiene los colmillos más cortos que el de Dientes de Sable. Los fósiles que encontramos fueron un cráneo casi completo, muy maltratado, y varios colmillos, eran un total de 7 individuos que convivían en el mismo periodo", resaltó Rincón.

Se cree que el Tigre Dientes de Cimitarra y el Dientes de Sable entraron juntos a Latinoamérica que se encontraba colmada de herbívoros, zona donde pudieron desarrollarse cómodamente.

"Hasta donde se sabía el registro conocido de este felino terminaba en el sur del estado de Texas en los Estados Unidos, en Centro y Sur América no había sido encontrado hasta ahora ningún fósil", indicó el paleontólogo.

Los restos del tigre de Dientes de Cimitarra fueron encontrados hace dos años en el Breal Orocual, en el estado Monagas, depósito de asfalto descubierto por Petróleos de Venezuela en el año 2006, que representa el mayor yacimiento de fósiles en Venezuela y Latinoamérica, donde se han encontrado gran cantidad de restos de animales que tienen más de dos mil años de antigüedad.


Fuente:
http://www.eluniversal.com/2011/03/10/hallan-fosil-de-tigre-dientes-de-cimitarra-en-venezuela.shtml

http://www.eluniversal.com/2010/12/09/cyt_ava_encuentran-fosil-de_09A4836493.shtml

sábado, 7 de noviembre de 2009

Una comunidad se hace parte del Museo Paleontológico



El casual hallazgo de piezas fosilizadas correspondientes a megafauna, ha permitido a investigadores del Museo de Arqueología de la Universidad de Los Andes, determinar la existencia de una antigua laguna de finales del Pleistoceno en el sector actualmente conocido como Llano del Anís, en el municipio Sucre del estado Mérida, a donde al menos mastodontes y caballos acudían para saciar su sed. Hoy, a más de un año de los primeros hallazgos y miles de años después de la existencia de estos animales, sus restos fosilizados -algunos ya extraídos y resguardados- podrían convertirse en piezas de admiración y transmisión de conocimiento para todo público.

Esto, será posible con la creación del Museo de Paleontología de Llano del Anís, producto del esfuerzo conjunto entre investigadores de la ULA, consejos comunales, autoridades municipales, parlamentarios merideños y la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología del estado Mérida, Fundacite Mérida.

Jacinto Dávila, director ejecutivo de Fundacite Mérida, atendiendo la solicitud de algunos vecinos del sector, tras visitar el lugar donde trabajan los investigadores y reunirse con algunos habitantes, manifestó el interés de la Fundación por asumir la coordinación de una mesa de trabajo sobre el tema, a fin de articular esfuerzos, aprovechando experiencias previas en las que las comunidades han sido protagonistas.

Con el mencionado museo, comunidades del sector ubicado a orillas de la carretera La Variante, podrán vincularse a este singular hallazgo en los andes venezolanos , siendo partícipe de su creación, y además beneficiarios directos del valor agregado que necesariamente les ofrecerá al generar fuentes de empleo y mejoras en los servicios básicos.

Previa a la intervención de Fundacite Mérida, se han realizado reuniones preliminares con las comunidades, el Museo de Arqueología, los diputados ante la Asamblea Nacional, Manuel Briceño y Oscar Ramírez, así como con el alcalde Arón Varela. La propuesta del museo está adelantada por parte del Museo de Arqueología y entre los pasos por venir corresponde el otorgamiento de avales por parte de los consejos comunales del casco central de Llano del Anís, Juan XXIII, Las Mesitas y La Honda; igualmente se deben gestionar los recursos.

Como ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Fundacite Mérida, articulando a los diferentes actores, impulsará la concreción del proyecto de museo que finalmente favorezca la divulgación y apropiación de conocimiento científico aportado desde nuestra entidad, por cuanto las actividades científicas, tecnológicas y de innovación son de interés público y general.

Ana Rosa Fernández de Villasmil, miembro de la Mesa Técnica de Electricidad de Llano de la Honda, se ha preguntado cuál es el beneficio que puede obtener la comunidad con este hallazgo, por lo que propone que se involucren todos los consejos comunales, instituciones educativas, la Alcaldía entre otros, para que el museo se concrete y exhiban réplicas de las piezas que ya han extraído los investigadores, pero que al mismo tiempo las familias del lugar puedan ser atendidas en diversos requerimientos que surgen a partir de esta particular situación.
Retomando los hechos

El hallazgo de estas piezas valiosas para la reconstrucción de la historia paleontológica y arqueológica de Venezuela fue casual, pues los pies de Ana Rosa - quien se disponía con su hijo a reparar una manguera de agua a pocos metros de su casa- se posaron justo sobre la primera pieza encontrada, de la cual intuyeron pertenecía a un animal "que no es de estos tiempos" según narró.

El 16 de noviembre de 2007, con apenas un mes viviendo en ese lugar, esta sencilla mujer pudo tomar en sus manos un molar del que luego se supo fue de un mastodonte. Entre familiares y vecinos corrió la voz sobre la extraña pieza y fue Joselo, quien al verla, contactó con el profesor universitario Adelis León, y éste alertó a investigadores del Museo Arqueológico. Desde enero de 2008 comenzaron a trabajar en el lugar y a finales de mes se conoció públicamente la noticia.

Lino Meneses, coordinador del Museo de Arqueología de la ULA, precisó que luego de las primeras excavaciones se determinó el hallazgo de fragmentos de un fémur y de dentadura, piezas fosilizadas específicamente de megafauna, que los hace pensar "en un contexto paleo arqueológico muy importante debido a su antigüedad y que por primera vez en la Cordillera Andina de Mérida se reportaba".

La superficialidad de los restos tiene que ver con la Geología, hay afloramiento del Cuaternario y se dieron las condiciones con la erosión ocasionada por el agua, explica Meneses, al agregar que las primeras aproximaciones del estudio geomorfológico y geológico y por la misma estratigrafía del lugar, pueden afirmar que se está en presencia de una antigua laguna, de finales del Pleistoceno. Probablemente "esos animales acudían hasta esa laguna a tomar agua y allí fallecieron".

Llano del Anís es una zona muy erosionada, ocurre allí el fenómeno llamado tubulación, consistente en la creación natural de vacíos en el suelo, grandes huecos, y la erosión del lugar ha permitido que ellos afloren.

Historia bajo el suelo

El yacimiento encontrado puede extenderse entre 30 mil y 50 mil metros cuadrados, por lo que simultáneamente han estudiado evidencias para determinar otros yacimientos en áreas que van entre Las González y la entrada a los túneles de la carretera hacia El Vigía, por ser zona de afloramiento del Cuaternario. Los sistemas de información geográfica y modelos predictivos ayudan en esta labor, en la que el geógrafo Omar Molina está trabajando como tesis de post grado.

En Llano del Anís, se han hecho sondeos alrededor de las casas, estando todo el lugar bajo una medida de protección emitida por el Instituto de Patrimonio Cultural, no obstante, se requieren ordenanzas municipales - cuyo proyecto fue presentado por el Museo de Arqueología- ya que en el lugar deben ser controladas las construcciones; ya un movimiento de tierra sin autorización afectó restos óseos de un caballo, quedando sólo múltiples trozos. Cuando existan piezas paleontológicas corresponde hacer su rescate por parte de expertos y luego se podrá permitir la construcción, conservando las áreas fundamentales del yacimiento.

La trinchera actualmente en trabajo tiene 288 metros cuadrados y con una profundidad que pasa de los 3 metros. Hasta ahora, Meneses afirma el hallazgo de un mastodonte, animal sur americano emparentado con los elefantes. Han conseguido el húmero, costillas, vértebras, una defensa (colmillo), fragmentos de la dentadura y de la espina dorsal, así como un fémur. Era un ejemplar muy joven cuya mandíbula todavía no han encontrado.

Los investigadores además necesitan saber si intervino la acción humana, si el animal fue tazado en el lugar porque la mayoría de los restos están in situ; hay piezas arqueológicas, por lo que deben establecer relaciones con el contexto para llegar a conclusiones sobre población temprana en la cordillera andina de Mérida. Esto sería extremadamente importante porque hasta ahora las fechas reportadas son del Siglo V después de Cristo, y aquí se estaría hablando de los siglos VII y VIII antes de Cristo, señala Meneses, quien agrega que esto es uno de los elementos que lleva a que la excavación sea lenta para ver la relación. Por otra parte, los restos del caballo indican que sí existieron en Latinoamérica estos animales de 7 a 14 mil años atrás, lo cual es muy antiguo para el continente americano.

Destacó además que hay eventos geológicos muy importantes en esa zona y si se compara donde se está excavando con el área donde la estación de servicio descarga sus aguas servidas, se observa que hubo un proceso geológico muy fuerte, como una inundación grande debido al tamaño de las rocas que debieron ser movidas por una creciente muy fuerte.

Entre lo mágico y lo real... queda mucho por encontrar

En la tradición oral, también hay mucho que indagar. Aun cuando los vecinos del lugar no recuerdan historias que refieren algún hallazgo de grandes piezas correspondientes a animales, Meneses refiere sobre "comentarios que dicen que a Llano del Anís se conocía como El Llano de los Gigantes; posiblemente venga de la gente que conocía la existencia de esos huesos grandes, de animales grandes y a lo mejor lo asociaban con personas grandes, con gigantes y hay comentarios de gente que creía que eran troncos de tuna o restos de arboles, de vegetales... o sea que sí hay información oral de que existieron o se conocieron estas cosas pero no se reportaban..."

A esa tradición oral, seguramente se sumará ahora la historia que cuenta Ana Rosa Fernández: "Vimos que era de un animal muy grande, y mi hijo dijo que no era de un animal de ahora. Con un cuchillo lo terminamos de sacar, se partió en 2 y se fue hacia abajo. Mi hijo se quitó la franela y lo guardó, lo llevamos para la casa. A los 3 días escuché una voz que dijo 'pongan en su sitio lo que se trajeron'... eso fue en la noche. Le pregunté a mi esposo que si la había oído, pero no oyó nada".

"Después, mi hija mayor me llamó, le conté y vino en la tarde a ver y con la curiosidad se llevó una muela para enseñársela a un señor que sabía de eso. Estando en su apartamento ella también escuchó una voz de hombre que la llamó por su nombre y le dijo que devolviera lo que se llevó. Pensó que alguien se había metido, pero estaba sola con su hija, no había nadie más. Le dije que lo trajera , lo trajo en la tarde y le dijimos a Joselo, se lo mostramos y llamó a una gente; el primero que llegó fue Adelis León y este le avisó a la Universidad y vinieron todos.

"Yo sé que hay algo más, pero todo a su debido tiempo, porque me lo dijo el indio. Yo me dije que el animal no puede hablar, y por eso se consultó con personas que hicieron una sesión espiritista, pero la principal fue Guillermina Marquina; ellos dijeron que era un indio Manaure Savedra y otros dos más, un Timotocuica. El primero nos explicó y nos regañó por que ellos pasaron un susto llevando los huesos, pues una gandola casi choca el carro, apenas se encunetaron y más adelante se les atravesó una vaca negra que no saben de donde salió. Mi hija le dijo que se lo había llevado por curiosidad, pero no por nada malo. El indio dijo que había algo más allí, mucha gente lo oyó".

Laguna vieja

Según el profesor Meneses, afortunadamente la construcción de la carretera no afectó la zona ya que no requirió excavación, contrariamente se hizo un terraplén para rellenar lo que posiblemente es la paleolaguna. Para ilustar mejor explicó que cuando nos trasladamos desde Mérida hacia los túneles que conducen a El Vigía, hay un corte en el cerro, bien pronunciado para dar paso a la carretera y al salir de ese corte lo que viene es un gran terraplén que une esa parte de la carretera con los puentes y luego hay una baja muy pronunciada. Todo indica que había una laguna no muy profunda, pero si un reservorio de agua importante. En torno a la laguna, falta precisar su antigüedad y que pasó cuando la paleo laguna desapareció.

Parecen elefantes pero no lo son

En la definición más sencilla sobre lo que era el mastodonte, encontramos una que puede orientar a los no familiarizados con conceptos paleontológicos: "Nombre común de diversos mamíferos proboscídeos fósiles parecidos al elefante, con grandes colmillos en la mandíbula superior, que vivieron a finales del periodo Terciario y en el Cuaternario". Sobre sus características se debe apuntar que los mastodontes aparecían recubiertos de pelo grueso, como los mamuts (género Mammuthus). Por ejemplo, un esqueleto de Mammut borcinus encontrado en Grecia, con colmillos de 4,39 m de longitud, corresponde a un mastodonte de 3,5 m de altura y un peso de unas 6 toneladas. Los mastodontes americanos eran animales de alzada algo menor que los mamuts o incluso que los elefantes actuales, pero de peso semejante al de éstos. / Con información de Diccionario Espasa y www.wikipedia.org (Diario de los Andes, 10/03/2009, Fundacite Mérida).-

Fuente:
http://boletin.uc.edu.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=22545:una-comunidad-se-hace-parte-del-museo-paleontologico-&catid=5:institucionales&Itemid=8
Fecha: Martes 10 de Marzo de 2009 07:56

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Descubren fósiles dientes de sable en Venezuela



El paleontólogo Ascanio Rincón dijo que decidió desvelar ahora el hallazgo, en 2006, de fósiles de dos tipos de tigres que vivieron hace 1,8 millones de años para proteger el yacimiento donde fueron encontrados, en el Oriente venezolano.
Uno de los fósiles descubiertos al sureste de Caracas

Rincón, paleontólogo del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), reveló recientemente la existencia de muestras de tigres de dientes de cimitarra y dientes de sable, algo inédito en la parte sur del continente americano. Rincón aseguró a Efe que las excavaciones las hizo con su equipo desde 2006 a 2007, siendo “el primer registro confirmado para Suramérica de tigre de dientes de cimitarra”.

Esta especie se extinguió “hace 500.000 años” y se encontraron seis ejemplares en la zona, según el paleontólogo. El descubrimiento del yacimiento tuvo lugar en verano de 2006, cuando la petrolera estatal, Petróleos de Venezuela (PDVSA), realizaban estudios “para meter una tubería y transportar petróleo”, según Rincón. El paleontólogo, que evitó indicar el lugar exacto del yacimiento por “motivos de seguridad”, destacó que buscó proteger la zona “ante la llegada de saqueadores” que, según denunció, sacaban fósiles del sitio.

“Al yacimiento llegaron incluso componentes del Ejército nacional para protegerlo”, añadió. Sin embargo, afirmó que el Instituto de Patrimonio Cultural venezolano les retiró “el permiso de excavación” el año pasado y que el equipo de paleontólogos está “esperando a que les renueven” la autorización para seguir analizando el lugar.

El hallazgo “abre un mundo de posibilidades para entender el gran intercambio biótico americano”, ya que hasta el descubrimiento, “el registro más al sur de América” de restos del tigre de dientes de cimitarra se tenía en el estado norteamericano de Texas, añadió el paleontólogo venezolano. Rincón explicó que, en el mismo yacimiento, los paleontólogos encontraron también un ejemplar de tigre de dientes de sable (“smilodon”) junto a restos de más de una treintena de especies de animales vertebrados extinguidos, entre los que se encontraban caballos, camellos, tapires, lobos, caimanes y aves acuáticas.

El experto explicó que, tras la fractura del Pangea, el supercontinente que englobaba a todos los continentes agrupados en el pasado, Suramérica quedó separada como una “isla en la que evolucionó fauna y flora” hasta que hace “1,8 millones de años conecta con Panamá”, lo que permitió que la fauna y la flora “cruzaran” entre Norte y Sur de América.

“El rango de distribución de estos animales era intertropical” y “vivían al mismo tiempo en distintas zonas geográficas”, destacó. Por otra parte, Rincón también denunció que, desde el año pasado, este depósito de unos 18.000 metros cuadrados y dos metros de profundidad está “desprotegido, sin seguridad, a la intemperie” y afirmó que hay “fósiles que están desapareciendo” del lugar. Asimismo, especificó que se tardarían “unos 187 años para analizar el yacimiento” si trabajar una veintena de personas ocho horas al día durante 200 días al año.

Fuente: http://esencia21.wordpress.com/2008/08/13/descubren-fosiles-dientes-de-sable-en-venezuela/

viernes, 23 de octubre de 2009

Restos de Dinosaurios hallan investigadores en La Grita



En Táchira.

Los restos encontrados pertenecen al género Lesothosaurus SP, de una altura de 0,5 metros y una edad estimada entre 175 y 200 millones de años.

Según John M. Moddy de la Sección de Paleontología de la Universidad del Zulia, se trata del primer descubrimiento en Venezuela de un animal tipo el cual pertenece al Jurasico Medio-Inferior.
Maracaibo (Especial).- Investigaciones realizadas entre las décadas de los 80 y los 90 por un grupo de geólogos franceses determinaron que en un lugar cercano a La Grita. Estado Táchira, existieron dinosaurios y que en ese lugar hay material fósil de gran importancia tanto para Venezuela como para la comunidad paleontológica internacional.

El geólogo John M. Moody, de la Sección de Paleontología del Museo de Biología constituido en la Facultad de Ciencias de la Universidad del Zulia, quien realizo recientemente –enero de 1994- con su equipo integrado por la técnico Belkis Moody y los bachilleres Ascanio Rincón y Víctor Hugo Rincón, una expedición a la zona andina estudiada por los expertos europeos, confirmo estos hallazgos de los cuales no se tenían hasta ahora noticias en el país.


El Descubrimiento

Moody no pudo precisar si el descubrimiento de los franceses fue accidental o si respondió a una búsqueda sistematizada. Pero lo objetivo y relevante es que encontraron por primera vez en Venezuela, varias localidades con restos vertebrados, entre ellos de reptiles acuáticos (ichthyosaurus), estos últimos en la Sierra de Perijá.

- Había sospechas de la existencia de dinosaurios en Venezuela, varias personas proyectaban su búsqueda, pero en el país, afirmo el geólogo Moddy, es difícil este tipo de trabajo porque una gran parte del afloramiento está cubierto con bosques y tal situación, con algunas excepciones no permite que se pueda ver bien la roca.

En lo que tiene que ver con el material evaluado por los franceses uno de los autores es venezolano: se trata del doctor Odreman O. E del Ministerio de Energía y Minas.

Ellos descubrieron dientes de un dinosaurio y atendiendo a la forma de estos ubicaron el animal dentro del género Lesothosaurus Sp, de una altura de 0.5 metros y una edad estimada entre 175 y 200 millones de años.

Se estima que la edad de la roca –situada en un contexto del jurásico medio a inferior- es de más de 175 millones de años, posiblemente, hasta un máximo de 208 millones de años.

Moody y su equipo recibieron de los autores franceses una copia de su publicación y en uno de los viajes a la zona de La Grita encontraron por casualidad el sitio donde fueron hallados los restos del dinosaurio, una especie de pavo del jurásico.

El área forma parte de un predio privado y después de hacer algunas correcciones en la superficie, en una esquina del sitio Moody y sus colaboradores, entre ellos su esposa Belkys, técnico geólogo, encontraron más huesos y confirmaron que las piezas óseas eran de dinosaurio.

En la primera oportunidad recolectaron de una pequeña sección 20 huesos y varios dientes.

En la segunda ocasión, en enero de este año, encontraron 150 huesos y más de 20 dientes.

El tamaño del dinosaurio, según las publicaciones científicas más recientes, era como el tamaño de un pavo con los dientes muy pequeños. También confirmaron que la altura máxima del animal era medio metro y que no pesaba mucho.

Estos animales eran comunes en Suráfrica, pero se han encontrado restos parecidos en otros sitios, incluida Inglaterra.

“Todavía en Norteamérica no se sabe si hay huesos así”, subrayo Moody.

Siguen en las Investigaciones

Por lo general los dinosaurios del jurásico eran pequeños. No obstante, se sabe que existieron animales de hasta 10 metros antes de que aparecieran los gigantes del Jurásico Superior.

Algunos de los ancestros de los gigantes estaban comenzando a crecer en tamaño y eran carnívoros.

Otro de los aspectos interesantes del trabajo en la sección de Paleontología de LUZ es que los investigadores están en posesión de varios dientes de otro animal que al parecer fue carnívoro. La pieza es mucho más grande que los dientes encontrados previamente.

Es probable que ese otro animal también sea un dinosaurio y la evidencia que parece confirmar tal apreciación es la forma del diente el cual se parece a un serrucho o a un cuchillo para cortar carne.

- ¿Se puede pensar en La Grita como un yacimiento fósil de gran importancia?
- Para mí es algo de gran importancia porque es una de las primeras veces que en el norte de Suramérica se encuentran dinosaurios de esta edad y tales descubrimientos pueden ayudar a la distribución geográfica de tipos de estos animales.

- ¿Qué relación guardan tales hallazgos con la posibilidad de encontrar petróleo en esta zona andina?
- Petróleo puede ser que no, porque mucho del petróleo como el de la cuenca del lago de Maracaibo es más joven. Las rocas del cretácico que producen petróleo estaban encima de las ahora estudiadas, es decir, que las últimas son mucho más antiguas que las que normalmente produjeron petróleo.

- ¿Continúan investigando?
- Vamos a seguir, siempre estamos investigando sitios nuevos, especialmente en la Sierra de Perijá. Lo de La Grita fue una excepción, solo porque nos encontramos en el área por causalidad. Pensamos que hay otras instituciones que conoce el sitio, las cuales también están trabajando allí.

Piensa que hay un gran potencial para La Grita y que esta ciudad tachirense bien podría ser designada como la capital de los Dinosaurios en Venezuela.

Moody dio lectura a la única reseña científica que existe sobre estos hallazgos. Es una copia del órgano divulgativo de la Academia de Ciencia de Paris, correspondiente a la edición de diciembre de 1992.

En el informe se hace mención de todos los sitios donde hay fósiles vertebrados y mencionan brevemente el lugar donde fueron encontrados los dinosaurios.

Concluye con gráficos de uno de los afloramientos de dos de los dientes y parte de una mandíbula, material suficiente que sirvió para identificar el tipo de animal.

Fuente:
Diario El Nacional, Sabado 29 de Enero 1994.: Alonso Zambrano.